Con un ritmo que nos pareció un poco más lento, luego de la vorágine que fue Martyrium, pero con la misma atmósfera, intensa, dura, e inquietante, en esta excelente novela, los autores nos vuelven a mostrar, entre famosos poemas de Poe y cuentos de Borges, y una explícita referencia al cine expresionista alemán, aquellos temas a los que ya nos tienen acostumbrados: la idea de que el mal siempre acecha, y, que, detrás de crímenes aislados siempre se encuentra algo más siniestro; varias historias - incluyendo el robo de reliquias mortuorias -, que comienzan cada una por un camino distinto, y que terminan entrelazadas; perversos y sádicos criminales que tienen a jóvenes y hermosas mujeres como víctimas principales, - en este caso, además, realizando películas snuff- ; y un grupo de policías e investigadores que, aunando esfuerzos, e, incluso con sus diferentes procederes, se complementan y, todos, logran conformar, - no sin correr peligro algunos de ellos - , una fuerza potente contra el crimen.
En este sentido, la novela tiene mucho más de investigación policial tradicional. También vemos cómo se resuelven algunos de los temas planteados ,- especialmente - , en la novela anterior.
A los protagonistas ya conocidos, - entre otros una Valentina Negro, que al comienzo está traumatizada y con muchas dudas , y que, ante una nueva situación de crisis, y de peligro, reafirma su vocación, y saca fuerzas que le permiten salir adelante; adquiriendo, a mi juicio, más brillo - , se le suman otros, todos ellos, tal como también es costumbre, muy bien caracterizados, tanto en su actuación como en su historia personal e interacción con los demás. En este, la subtrama que involucra al detective Hugh MacFarlain es de antología.
También es de destacar la ambientación, acorde al desarrollo de la trama, y esa especial capacidad que tienen los autores de mantenernos siempre en vilo, siguiendo un relato apasionante y pleno de acción y suspenso hasta el final.
En definitiva, una tercera novela altamente recomendable que, sin duda alguna, los amantes del género, disfrutarán, y mucho.

"Un incontenible deseo de muerte se había instaurado dentro de su alma desde que estaba allí dentro. Era como si el hombre de la máscara de espejos se adhiriese a él como una hiedra pegajosa, como si poco a poco fuese inoculándole una extraña violencia, una capacidad de ir más allá que jamás soñó con poseer".
