"Un policía nunca espera cerrar un caso siendo la última víctima del asesino en serie que tiene aterrorizada a la ciudad, pero la vida tiene formas muy creativas de jugártela."

El Silencio de la ciudad blanca es una muy buena novela, un relato intenso, atrapante, de fácil y rápida lectura.
Ambientada en Vitoria-Gasteiz, en el País Vasco Español, la novela nos permite , - además de seguir un interesante caso policial -, ir conociendo parte de la historia, las costumbres y la cultura de dicha ciudad y de su pueblo.
Cuando un famoso asesino está a punto de cumplir su condena, por una serie de asesinatos rituales cometidos veinte años atrás, se producen nuevos crímenes, cometidos con su mismo modus operandi, que generan pánico en la población, y que vinculan inexorablemente ambos grupos de crímenes. ¿Se tratará del mismo culpable?
Al mejor estilo de la narrativa hard boiled, está narrada en primera persona por "Kraken", un policía poco apegado a las reglas que, como ya es habitual en el policial contemporáneo, carga - al igual que otros miembros de su equipo - con traumas personales, y que, como dato poco corriente, aclara desde el inicio que él fue la última victima del criminal.
Paralelo al relato principal, hay una historia, narrada en tercera persona por un relator omnisciente, ambientada en 1970, que permite ir conociendo el móvil de los crímenes.
Con notable descripción de ambientes y lugares, interesantes personajes secundarios, - muy bien caracterizados -, y algún guiño a viejas leyendas y costumbres ancestrales, encontramos, en conjunto, y más allá de lo policial, una muy recomendable opción de lectura.
